

Este arte milenario, originario de la antigua China, contempla un sistema de meditación en movimiento que nos ayuda a permanecer en estado de calma y atención. La práctica meditativa de Tai Chi nos permite un acercamiento mayor entre cuerpo y mente. De aquí sale el aspecto más conocido de este arte como fuente de salud y longevidad. Además, como técnica de meditación, va mucho más allá y nos proporciona una poderosa herramienta para comprender nuestra naturaleza interior.
En las clases se trabajan tres aspectos complementarios:
Chi-Kung. Diferentes series de movimientos aislados que permiten:
* Corregir la estructura corporal
* Abrir y desbloquear los meridianos
* Mejorar la circulación sanguínea
* Aprender a respirar correctamente
Forma. Secuencia de movimientos que ayudan a:
* Aprender a relajarse
* Mejorar la memoria y la capacidad de observación
* Aumentar la seguridad y la presencia
* Armonizar cuerpo y mente
* Perfeccionar el carácter
Meditación estática: Disfrutar del aquí y ahora, serenar la mente.
